Patagonia Fit, un snack nutritivo y funcional
Patagonia Fit
Río Puelo
Dicen que un proyecto no debe anunciarse hasta que se concreta, que es mejor construirlo en silencio, entre las obligaciones de semana y metas que no siempre caben en un calendario. Así nació Patagonia Fit, entre horarios, frutos secos, reflexiones y las montañas que rodean a Río Puelo.
Ayelén Villarroel vive ahí. Es paramédico, madre y emprendedora. Su historia no parte con un plan estratégico, sino con una necesidad concreta: ampliar los ingresos familiares sin abandonar sus responsabilidades principales. El punto de partida fue simple y coherente con su estilo de vida. Siempre le interesó la actividad física, la alimentación equilibrada y la idea de que la energía diaria depende, en gran parte, de lo que comemos.
Antes de las barritas, hubo un pequeño gimnasio en su casa. Una extensión natural de sus intereses. Pero sostenerlo requería tiempo, coordinación y presencia constante. La alternativa apareció en algo más transportable: barritas de proteína con ingredientes reconocibles —maní, almendras, dátiles y frutos secos— sin aditivos innecesarios y con un objetivo claro: ofrecer un snack nutritivo y funcional.
El primer canal de venta fue su propio lugar de trabajo. No hubo campaña ni lanzamiento formal. Solo una cajita sobre el escritorio. La respuesta fue inmediata. Las barritas no solo se vendían; se encargaban para el día siguiente. Esa fue la señal de que más que una idea, era un emprendimiento viable.
Con el tiempo, decidió concentrar sus esfuerzos en esa línea. Hoy produce de manera constante, cuidando el equilibrio entre sabor, aporte nutricional y practicidad. Las barritas son altamente nutritivas, contienen grasas saludables y entregan energía sostenida. Están pensadas para quienes trabajan, entrenan o simplemente necesitan una colación completa sin recurrir a opciones ultra procesadas.
… en territorios como Puelo, la economía es también una forma de construir comunidad.
Pero el proyecto no se limita al producto. Ayelén entiende el emprendimiento como una red. Busca colaborar con otros negocios locales, compartir espacios de venta y fortalecer un ecosistema que les permita crecer a todos. En territorios como Puelo, la economía es también una forma de construir comunidad.
Su motor es también, su tesoro más valioso: su hija Pía. La podemos ver en sus ojos, en sus palabras y en cada rincón y fotografía que adorna su casa, lugar que también funciona como centro de operaciones. Aquí se cocina, empaqueta y se lotea cada barrita.
Su aspiración es clara: que sus barritas puedan comercializarse en todo Chile. De sabores, las hay para todos los gustos y el veredicto se repite en cada afortunado catador: “mmm está riquísima”. El desafío será mantener el estándar mientras aumenta la escala, pero para desafíos Ayelén nació preparada.
