Ser independiente, tener el almacén así de esta forma, uno se siente orgulloso.
El Económico de Puelo
E n Puelo lo llaman Segundo, aunque su nombre completo pesa como la historia. Lleva 29 años aquí, pero comercia desde niño; el negocio no lo aprendió, lo respiró. Parece tímido hasta que uno hace la pregunta correcta… entonces se enciende, sonríe y no hay reloj que lo detenga. Es el precursor de El Económico, la mente que un día lo imaginó y hoy es realidad. Habla de sus inicios con orgullo sereno, sin épica innecesaria. Cuando menciona a Seba, la emoción se ve en sus ojos; no por fragilidad, sino por orgullo. Sueña con nietos detrás del mesón. Más que herencia, quiere continuidad.
Hoy, cuando camina entre los pasillos de su Económico, Segundo González Mancilla observa el negocio con la calma de quien ya hizo el trabajo más difícil: empezar. Las cajas, las góndolas y el movimiento cotidiano del almacén cuentan una historia que comenzó mucho antes de que existiera el letrero en la entrada. Para él, el comercio nunca fue solo vender; fue una forma de vida que ahora ve prolongarse en su hijo y, quizás algún día, en sus nietos. Y mientras el pueblo sigue su ritmo tranquilo alrededor del negocio, Segundo parece tener claro algo sencillo: Los proyectos no terminan cuando se construyen, sino cuando alguien más decide seguirlos.
…y ojalá que venga una nueva generación que pueda continuar con este negocio.
Te invitamos a ver la historia completa.
