Terminó convirtiéndose en el cocinero principal de un restaurante con historia

Carlos Garcés

Restaurant El Chaitén

C arlos es un hombre reservado. No parece especialmente cómodo frente a una cámara y, mientras cuenta su historia, se nota: mueve las manos, busca la posición, está un poco inquieto. Lo normal en alguien que no trabaja hablando frente a cámaras. Pero basta escucharlo un poco más para descubrir que detrás de ese nerviosismo hay algo mucho más firme: convicción.

Carlos tiene una manera particular de enfrentar los desafíos. Los acepta incluso cuando todavía no sabe exactamente cómo va a conseguirlos. Lo hizo cuando dejó su ciudad junto a su familia para comenzar una nueva vida en Puelo, sin demasiadas certezas más allá de las ganas de encontrar tranquilidad. Lo hizo cuando terminó convirtiéndose en el cocinero principal de un restaurante con historia El Chaitén. Y lo volvió a hacer cuando, junto a su esposa, transformó todo lo aprendido en una nueva aventura: Deleite Bizcochito.

… No necesita demostrar que puede. Ya lo hizo.

Quizás por eso sus palabras no necesitan demasiados adornos. Carlos habla poco, pero sus acciones cuentan bastante. Hay en él una confianza silenciosa, la de alguien que ya ha enfrentado suficientes veces la incertidumbre como para saber que, de una u otra manera, encontrará la forma de resolverla.

No necesita demostrar que puede. Ya lo hizo.

"

Te invitamos a ver la historia completa.